Internet de las cosas: impacto en las infraestructuras de IT

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Internet de las cosas: impacto en las infraestructuras de IT

¿Qué cuestiones deberían tener en cuenta las organizaciones antes de lanzarse a desarrollar un proyecto de Internet de las Cosas (IoT)  a nivel de infraestructuras y seguridad? Está claro que el enjambre de sensores conectados que supone IoT no puede gestionarse de la misma manera que las tecnologías de información (TI) tradicionales. Y en tal sentido, su paradigma está cambiando tanto el panorama de TI como el de OT (tecnología operativa). ¿Cómo lo está haciendo? Por un lado mediante la integración de ambos mundos (TI y OT) y, por el otro, con el creciente diluvio de datos. Un estudio de 2017 indicó que las organizaciones que implementan IoT están planeando aumentos en la capacidad de almacenamiento (32,4%), equipos de red (30,2%), infraestructura de servidor (29,4%) e infraestructura de Nube fuera de las instalaciones (27,2%) en los próximos 12 meses. El foco es ayudar a administrar los datos de IoT. Según IDC, en los entornos manufactureros la integración de IT y OT y las tecnologías y evoluciones asociadas para aprovechar el torrente de nuevos datos están a punto de llevar las soluciones de gestión integral hacia un nuevo concepto disruptivo: el ERP inteligente.

Por otro lado, en sí mismos los proyectos de IoT proponen una amplia gama de nuevas soluciones de hardware, software y  conectividad, lo que incluye desde las nuevas plataformas de IoT, los sensores, los actuadores, las puertas de enlace y los dispositivos de borde hasta un conjunto de soluciones de conectividad predominantemente inalámbricas. Además el nuevo paradigma habilita un gran mercado de nuevos servicios y nuevas formas de procesar y analizar datos, como la computación perimetral.

Está claro que el principal impacto de IoT sobre las infraestructuras de IT empresariales tiene que ver con las cantidades masivas de datos generadas. La recopilación, el almacenamiento, el transporte y el análisis de esos datos ya están afectando todos los aspectos de la infraestructura de TI. Sin embargo en tal sentido hoy estamos sólo en el comienzo. McKinsey descubrió que en el caso de una plataforma petrolera que desplegó 30 mil sensores, solo se examinó un 1% de los datos, y el resto se perdió antes de llegar a los tomadores de decisiones operacionales, ya que nunca llegaron a la plataforma. Gran parte de este déficit se explica por la falta de interoperabilidad entre la plataforma, los fabricantes de equipos y otros sistemas de IoT.

Interoperabilidad e integración

El crecimiento acelerado del uso de móviles más la explosión del paradigma IoT plantean el requisito de una infraestructura que habilite la “transmisión de datos en tiempo real”. Esta infraestructura debe basarse en la interoperabilidad de los sistemas críticos puntuales con las distintas áreas de la compañía (como sector de producción, sistemas de edificios, data center, etc).

Por lo común la integración de datos suele ser una idea de último momento para los CIO y los arquitectos de TI. Pero un proyecto de IoT solo tendrá éxito si puede integrarse con lo que ya se tiene; es decir, si se vincula a los flujos de trabajo y procesos actuales. Por ello, la integración debe convertirse en una premisa central. Además, como se espera que cada generación de tecnología IoT dure apenas de 2 o 3 años, las áreas de IT deberán acostumbrarse a la integración continua. Por ello la sugerencia es encontrar una plataforma que funcione para todas las necesidades -que conecte las aplicaciones críticas y que admita dispositivos IoT y puertas de enlace-. Por otro lado hay que mantener los flujos de trabajo tan simples como sea posible, lo que a su vez permitirá que los tiempos de entrenamiento sean cortos y la productividad alta.

Seguridad

Las previsiones de Gartner indican que para 2020 más del 25% de los ataques identificados a nivel corporativo provendrán de la Internet de las Cosas. Además esta consultora anticipa que más del 50% de las implementaciones tendrán que estar en la Nube. Atentos a este panorama, muchos países europeos ya están introduciendo estándares y normas para asegurar la infraestructura y crecer hacia soluciones IoT, a fin de mejorar los servicios de comunicaciones, salud, etc.

Por lo común la red de borde (o red edge) que conecta los dispositivos no suele estar protegida contra ciberataques e intrusiones; al menos no del mismo modo que la infraestructura informática convencional. Esto responde al hecho de que las capacidades básicas de ciberseguridad a menudo no están disponibles en los dispositivos IoT. Como consecuencia de ello se crean nuevas y más superficies de ataque para los posibles delincuentes virtuales, y se abren tanto las redes como el hardware a las amenazas potenciales.

En las empresas manufactureras esto también se vincula con antiguas disputas entre las áreas de TI y  TO: antes en las plantas de producción las redes de control y máquina eran manejadas por Operaciones, cosa que no representaba un problema en la medida en que las redes estaban aisladas del mundo exterior. Pero hoy los entornos de IoT están súper conectados y todo el software y el equipamiento edge se convirtió una extensión de la red empresarial. Por lo tanto la infraestructura IoT y edge debe protegerse del mismo modo que el resto de los entornos IT. Es decir: en las redes edge se deben implementar estándares y herramientas que van desde protocolos de acceso hasta protecciones físicas y soluciones de gestión. Y esto naturalmente requerirá de una fuerte cooperación entre los sectores de TI y OT en las organizaciones.

Sigamos conversando en Twitter: @MarianoStorni

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