Digitalización o cambio organizacional: ¿qué se debe encarar primero?

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Digitalización o cambio organizacional: ¿qué se debe encarar primero?

¿Qué es primero, la digitalización, o el cambio organizacional? ¿Es posible lo primero sin lo segundo? La transformación, ¿pasa por digitalizar los productos físicos y los procesos de la compañía, o por construir un nuevo modelo de negocios? En principio lo que está claro es que para que las empresas reconozcan los beneficios de la transformación digital se requiere un cambio organizacional. Por ejemplo en las industrias manufactureras la digitalización promete el intercambio de datos con proveedores y clientes, impulsa las aplicaciones industriales de IoT (que a su vez permiten detectar variables que favorecen la eficiencia o crean mejores experiencias para los clientes), propicia la automatización de procesos a través de Inteligencia Artificial (IA) y potencia las capacidades de efectuar análisis predictivos. Pero claro, para que se plasme este proceso de digitalización en las industrias hace falta que  se dé una convergencia temprana entre la tecnología de operaciones (que se encarga de procesos críticos de seguridad y producción) y las tecnologías de la información (que integran los sistemas de las plantas industriales con las aplicaciones empresariales). Y esta convergencia debe basarse en un plan claro, con metas definidas, en el que tiene que pautarse qué rol le cabrá a la empresa en el contexto de la industria 4.0 y con qué propuestas de valor llegará a sus clientes. Recién después tocará crear una oficina de transformación digital que maneje el cambio.

Una verdadera transformación requiere habilitar el “ADN digital”, lo que implica pasar a una cultura de innovación, agilidad y experimentación. Así es como no tiene sentido instalar laboratorios de innovación sobre estructuras organizativas y culturas que no son aptas para la misma, por ejemplo.

Hoy los consumidores y clientes están conectados y generan un universo de información compartida. Para estar en condiciones en principio de captar y analizar esta información, que agrega un valor inestimable, y luego de responder con celeridad a las necesidades de los clientes, las compañías deben unir sin fisuras los mundos físico y digital.

Cada vez está más claro que la digitalización no implica un mero cambio tecnológico, sino una redefinición de los modelos de negocio tradicionales, que a partir de ahora deberán centrarse en el comportamiento del cliente con propuestas hiperpersonalizadas. Es decir: no basta con abrir un canal de comercio electrónico atractivo, o diseñar una app moderna, sino que hay que integrar los átomos y los bits con foco en el cliente. Para lograrlo, el modelo tradicional centralizado -basado por un lado en la estandarización y la repetibilidad, y por el otro en el staff, los activos y los datos propios- debe abrirse a otro signado por la personalización, la colaboración y las interfaces.

La transformación digital implica de alguna forma una reinvención: exige reorientar el modelo de negocio de forma tal que se adapte a lo que requieren los clientes digitales en el marco de la actual economía colaborativa. Aunque también está claro que la nueva visión empresarial deberá incluir en su centro a la tecnología y los datos.

Sigamos conversando en Twitter: @MarianoStorni

 

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